Normalmente soy un tipo bastante tranquilo.

(normalmente…)

Una de las pocas cosas que consiguen sacarme de mis casillas es la estupidez. La estupidez, en cualquier forma o estado, es algo que no consigo entender y saca lo peor de mí.

Un ejemplo.

Hace un par de días estaba disfrutando de mis últimos momentos de sueño antes de despertarme. De repente mi vecino decide poner la música a todo volumen… ¡a primera hora de la mañana!.

Así que me levanto hecho una furia.

Me visto y bajo a darle un toque de atención al vecino.

Llamo al timbre.

Nada.

Vuelvo a llamar al timbre.

Oigo unos pasos y el volumen de la música desciende.

Una voz al otro lado pregunta: ¿quién es?

En seguida me doy cuenta de que no es mi vecino.

La persona al otro lado es la chica de la limpieza.

Y su pregunta es tan estúpida que tengo que contenerme para no soltar algún improperio. Entiendo que la mujer estaba preocupada por si era un ladrón o atracador… ¿pero acaso es algo que esperaba fuese a confesar a su pregunta?

Más bien lo contrario.

(¿qué clase de delincuentes cree que tenemos en España?)

En cualquier caso, su pregunta no era una estupidez aislada.

La conversación posterior demostró que la estupidez es un patrón predecible… pero eso lo dejamos para otro día.

Algo similar ocurre en el mundo del marketing digital.

Constantemente leo -y escucho- a Iluminados afirmar estupideces sobre email marketing. Van por ahí diciendo a los cuatro vientos que el email no es para vender, que es para hacer branding. Afirmarán que los vídeos y los GIFS aumentan las conversiones. Te dirán que debes incluir tus banners y logos en cada email, porque tu imagen de marca es lo más importante.

Y me cabrea.

Me cabrea que estos Iluminados piensen que pueden mearse en la puerta de mi casa. Me cabrea que solo repitan estupideces que ninguno de ellos se ha molestado en testear. Me cabrea que estén intoxicando la mente de emprendedores como tú con mentiras.

Ellos no saben nada.

Solo repiten las mismas tonterías que han leído en otros blogs.

Son víctimas de sus propios miedos a vender y al fracaso.

Porque el que nunca lo intenta, nunca fracasa.

(o eso piensan ellos…)

En cualquier caso, la regla número uno para vender con email es empezar ofreciendo tus productos y servicios en cada email que envías. Si tú ya has comprendido esta parte, entonces recorrer el resto del camino te resultará más fácil.

Aquí tienes tu hoja de ruta para no perderte:

www.NestorMarquinez.com/EmailDomination