De vez en cuando me gusta ver algún episodio de El Jefe Infiltrado.

Por si no lo conoces, El Jefe Infiltrado es un reality-show que muestra cómo un directivo de una empresa se disfraza para infiltrarse en la organización y detectar los problemas existentes en la empresa.

Volviendo al tema principal…

Este episodio tenía como protagonista a una conocida cadena de cañas y tapas. En uno de los locales en los que se infiltra la ejecutiva de la cadena se encuentra con un encargado bastante tocapelotas. El tipo no hace más que machacar y criticar a la ejecutiva todo el rato.

Hay momentos de mucha tensión.

El tipo es el clásico jefe que dirige al estilo “porque yo lo digo”.

Un cabeza-cuadrada en toda regla.

Al final del programa, todo los empleados con los que la ejecutiva infiltrada ha tratado son llamados a las oficinas centrales. Allí es donde los sorprendidos empleados descubren toda la situación.

Cuando llega su momento, la cara del encargado es todo un poema.

La ejecutiva felicita al tipo por sus habilidades de gestión, pero le reprende por su actitud como jefe. El tipo se defiende diciendo que no ha hecho nada mal. Incluso está convencido de que su actitud está justificada.

La ejecutiva queda sorprendida.

Pero a pesar de sus esfuerzos por abrirle los ojos, a pesar de sus esfuerzos para que entendiese cuál es la cultura de la empresa, el tipo sigue sin dar su brazo a torcer.

Se vuelve a sentir la tensión en el ambiente.

Al final el tipo se marcha malhumorado, mientras la ejecutiva sigue perpleja por la actitud del tipo. Me habría gustado saber qué decisión tomaría la empresa sobre este encargado… aunque estoy seguro de que no durará mucho en la compañía.

Okey… ¿por qué te cuento todo esto?

Pues porque muchos emprendedores cometen el mismo error.

Se empeñan en aferrarse a sus antiguas creencias y mitos que han arrastrado durante años. Se niegan a ver la realidad del mundo que les rodea. Siguen repitiendo las mismas tácticas y estrategias una y otra vez… esperando resultados diferentes.

Como utilizar iconos y otros “trucos” para las líneas de asunto…

Como escribir emails ultra-cortos estilo Twitter…

Como hacer que su producto sea la estrella del email…

Seguir haciendo esto es una pérdida de tiempo (y muy poco rentable). Es pensar a corto plazo en vez de a largo plazo. Es centrarse en tácticas en vez de en principios.

No encontrarás nada de eso en EmailDomination.

Porque EmailDomination está diseñado a partir de principios sólidos. Principios que nunca cambian y no entienden de modas y tendencias. Principios que seguirán funcionando con la misma efectividad sin importar el paso del tiempo.

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