Dos de mis hobbies principales son los juegos de rol y juegos de mesa modernos.

Al tratarse de aficiones minoritarias, encontrar un grupo de juego puede resultar difícil en ciudades pequeñas como en la que yo vivo.

Razón por la que 8 años atrás decidí fundar una asociación.

De esta forma podría dar rienda suelta a mi afición y congregar a un buen grupo de personas con los mismos intereses.

En los inicios teníamos una filosofía muy abierta.

Todo el mundo era bienvenido siempre y cuando supiese comportarse como personas adultas. Pero a medida que la asociación crecía, y diversos tipos de individuos pasaron a formar parte de la gran familia, se hizo patente que este sistema tan abierto -y hippie, por qué no decirlo- era insuficiente.

Los problemas comenzaron a surgir.

Y poco a poco la filosofía de la asociación fue cambiando, haciéndose mucho más restrictiva y protectora, hasta convertirse en lo que es hoy en día.

A muchos no les gustó este giro tan radical.

(giro necesario para poder seguir adelante con ciertas garantías)

Ya no damos la bienvenida a cualquiera como si fuera una comuna hippie. Ahora tenemos claro quién es el tipo de persona que buscamos… y no somos tímidos al decirlo a los potenciales socios.

Tampoco nos duele negar el ingreso a la asociación.

Sabemos que no todo el mundo es apto para funcionar según nuestra filosofía… y se lo hacemos saber a los socios potenciales desde el primer momento que entran por la puerta del local.

No todos lo entienden al inicio, por supuesto.

Pero 8 años de manejar grupos y personas dan para mucho.

Algunos de los miembros de mi asociación que no estaban convencidos al inicio (y casi todas las personas que se fueron porque no les gustaba nuestra filosofía) han terminado dándome la razón.

Tanto es así que algunos incluso han copiado nuestro modelo.

Una prueba más de que el marketing de repulsión funciona… y funciona muuuuy bien.

La idea es muy simple: repeler a quien no deseas tener como cliente para atraer a tu cliente ideal.

Esto no es algo nuevo.

Muchos locales nocturnos lo llevan haciendo muchos años. Y lo hacen de la forma más simple del mundo: utilizando las normas de vestuario como elemento de repulsión y atracción.

¿Quieres clientela elegante y con poder adquisitivo?

Solo tienes que prohibir la entrada con calzado y ropa deportiva. El local no tardará en llenarse de gente guapa con dinero en la cartera.

Simple y efectivo (como todo lo que me gusta).

Más estrategias avanzadas de marketing de repulsión aquí:

https://www.nestormarquinez.com/emaildomination